La evolución de Lhasa Apso

«Lhasa Apso: La Evolución Natural de una Raza Tibetana»

Todas las razas de perros han sido moldeadas por factores evolutivos convergentes y cruces a lo largo de la historia. Algunas razas han sido meticulosamente fabricadas por la mano del hombre, mientras que otras han evolucionado de manera más natural, con mínima influencia humana en su forma y función. Un ejemplo notable es la raza Bulldog, que fue creada para desarrollar una versión más vivaz y de patas largas de la raza de perro original.

Entre las razas tibetanas, el Lhasa Apso se destaca como un producto de la evolución más que de la influencia directa del ser humano. De las cinco razas tibetanas reconocidas: el Terrier tibetano, el Spaniel tibetano, el Do-Khyi (Mastín tibetano), el Lhasa Apso y el Shih Tzu, el Lhasa es la raza más directamente afectada por las duras condiciones climáticas del Himalaya tibetano.

Existen varias razones que explican este fenómeno. En primer lugar, los tibetanos comenzaron a crear selectivamente Lhasas hace aproximadamente 800 años en la ciudad de Lhasa, la capital y hogar de los Dalai Lamas. Sin embargo, la raza tiene sus raíces hace unos 2.000 años en el entorno tibetano.

En segundo lugar, hay especulación entre los historiadores sobre si estos tibetanos tempranos emplearon la sofisticada práctica de reproducción selectiva que hoy es tan común. Los primeros tibetanos eran cazadores y pastores que dependían de los perros tibetanos para cazar, proteger rebaños y servir como compañeros y guardianes humanos. Las tendencias naturales de las razas tibetanas, moldeadas por las fuerzas evolutivas, eran más que suficientes para cumplir con las tareas de supervivencia que enfrentaban.

En tercer lugar, la forma física del Lhasa Apso ha experimentado cambios mínimos con respecto a su forma original, ya que aún puede conservar el calor cuando es necesario. La adaptación al frío en los animales implica tener cuerpos con mayor proporción de músculos y grasa, en comparación con la masa ósea de razas adaptadas a climas más cálidos.

La cantidad de calor producido por un animal es directamente proporcional a su peso o volumen. Cuanto más grande es el cuerpo, más calor produce. Sin embargo, la pérdida de calor es proporcional al área de la superficie del cuerpo; cuanto más superficie, más rápido se pierde el calor. La conservación del calor depende de la relación de masa corporal en relación al área, donde la menor superficie perderá calor más lentamente.

Dado que el cuerpo del Lhasa Apso es más corto y redondeado, tiene menos superficie que un perro con piernas más largas y el mismo peso. Estas fuerzas también influyen en el tipo de cuerpo; los esquimales, por ejemplo, tienen cuerpos más cortos y robustos con menos masa superficial que las razas adaptadas a climas más cálidos.

La naturaleza ha adaptado el cuerpo del Lhasa Apso para adecuarse a las colinas y pueblos de las tierras altas del Himalaya. Esta raza está diseñada para la resistencia, destacando en caminar, saltar y trepar, en contraste con las características corporales de otras razas de perros.

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